Australia está trabajando y desarrollando importantes avances en materia de energía renovable, utilizando como fuente un recurso, prácticamente inagotable: el movimiento del océano.

El proyecto consiste en unas boyas sumergidas en el mar que están conectadas a unos dispositivos en el fondo marino. Estos cuentan con una bomba que recoge agua con mucha presión. Esta agua se traslada en tuberías hacia la costa y mueven unas turbinas hidráulicas que generan la electricidad. Al mismo tiempo, esa energía produce que el agua entre a una planta desalinizadora, dando como resultado energía limpia y agua limpia.

El proyecto se llama CETO 5 y cada boya es capaz de generar 240 kilowatts (kW). La empresa a cargo de esto piensa desarrollar el CETO 6, una nueva versión de esta tecnología, que pueda generar una mayor cantidad de kW y se pueda aplicar a gran escala. Las ventajas de estas plantas por sobre otras fuentes de energía renovable es que son más constantes que por ejemplo las que se nutren del viento o el sol y además son menos susceptibles al ambiente como a tormentas y la erosión.

Ojalá que los australianos puedan masificar esta tecnología y sean un ejemplo para el mundo. Con 6.000 km de costa en Chile, suena como energía para rato.

Fuente: Carnegie Wave

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